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¡Puede que nunca hayas comido pan integral!

 

Pero tranquilo, que esto va a cambiar. Hasta la fecha, cuando comprabas pan integral, salvo en panaderías artesanas o gourmet, lo habitual es que no lo fuera, debido a que la práctica más habitual de la industria es usar harina refinada y añadirle salvado para aumentar la fibra, o bien o indicar que está elaborado con harina 100 % integral, pero claro puede llevar un 1 % de harina 100 % integral, que es distinto del pan elaborado 100 % con harina integral.

La harina integral debe llevar el grano entero según el Real Decreto 677/2016, es el producto resultante de la molturación del grano de cereal y cuya composición corresponde con la del grano del cereal íntegro.

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El borrador de la nueva norma que se está elaborando definirá el pan 100 % integral al pan que sólo lleve harina integral, y pan integral al pan que lleve un mínimo porcentaje de harina integral establecido por ley, y que se presume que será elevado.

Los beneficios de la fibra integral frente a la harina refinada son muchos, ya que la harina integral nos aporta energía de liberación lenta, nos mantiene activos más tiempo y nos sacia más. Además al ser rica en fibra favorece el tránsito intestinal y aporta nutrientes que se encuentran en el salvado del grano.

Lo que sí es cierto es que nos tendremos que acostumbrar al sabor del verdadero pan integral, un pan más denso y menos refinado, pero mucho más sano.

 

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